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“La Vida Según Quino…”
Abril 10, 2008, 2:33 pm
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Más famoso que…
Marzo 17, 2008, 11:25 pm
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El bueno, el malo y el feo, Cinema Paradiso, Lolita, Átame, La Misión, Bugsy, Maléna, Los intocables, etc., etc… En realidad la lista de películas es impresionante ¡En más de 100 a trabajado!, siendo solo una parte de su labor y, sin embargo, no es actor; quien, hoy por hoy, moviliza a la prensa, al capital y a miles de fanáticos, sin ser una estrella del Pop; no es un líder religioso pero práctica en iglesias…

Seguramente, ya saben que estoy hablando de la figura del momento: Ennio Morricone.

Este compositor italiano de 79 años a captado la atención de miles de personas, su visita y conciertos ciertamente han dado de que hablar y aun no se ha tocado ninguna nota. Pese a que el solo ha dedicado algunas palabras a la prensa, su presencia no ha estado exenta de polémica.

El comienzo de esta peculiar historia tuvo como escenario nada menos que el ciberespacio. El día 15 del presente mes, fue el elegido por los señores de Celfin capital para distribuir las 5.000 entradas para el concierto gratuito que ofrecería el romano. Estaban destinadas al público general, ya que otras 5.000 las reservaron para sus clientes. Como algunos amigos, espere hasta la medianoche para conseguir la mía, pero para mi sorpresa, fue imposible siquiera acceder a la página, ya que estaba colapsada.

El ambiente estaba lleno de suspicaces elucubraciones. Se decía que fue todo un “tongo” y que realmente nunca estuvieron a disposición de la gente las entradas, porque los caballeros de Celfin no querían correr el riesgo de mezclar a sus ilustres clientes con gente menos ilustre; un amigo me sugirió que el problema fue mi sistema operativo (GNU/Linux) el cual tenía un navegador incompatible con la página y, recalco, era el último lugar donde compatibilizarían su sitio para el acceso de sistemas que representan el neomarxismo (acusación por cierto infundada y maliciosa de Pereira)… Rumores, que a la postre, fueron desmentidos por completo. El problema fue que más de 10.000 personas trataron de conseguir una entrada tal como yo lo hice…y no fui de los afortunados.

Algo resignado y ventilando mi imaginación llena de ideas sobre conspiraciones, buscando culpables de mi desgracia, recibí la esperanzadora noticia: habría un segundo concierto y las entradas serían entregadas en el Centro Cultural Estación Mapocho, donde el colapso del ciberespacio no seria una barrera. Además, junto con dos de mis buenos amigos, Pereira y Felipe, decidimos madrugar para conseguir una entrada.

Nos sentíamos confiados e incluso bromeábamos sobre la posibilidad de que fuéramos los únicos idiotas 1 hora y 30 minutos antes del comienzo de la entrega. Aunque no fuimos los únicos, si demostramos ser unos idiotas o al menos demasiado confiados. Según creo, más de 10.000 personas formaban una de las más grandes filas que he visto, al menos la más larga para conseguir entradas a un concierto. Así que yo sinceramente enojado y todos impresionados por la cantidad de “idiotas” que también pensaron en llegar antes, nos resignamos definitivamente a volver a dormir, que fue lo que debimos quedarnos haciendo. Pero no a todos nos abatió el escenario, a Pereira no.

Decidido a intentarlo, al menos hasta alcanzar la certeza de que fue imposible, se bajo del auto y se unió a las miles de almas que esperaban conseguir un ticket.

Adelantando un poco la historia, tengo que decir que ni siquiera se acerco a la ventanilla donde repartían las entradas, pero ciertamente no se fue con las manos vacías. Cuando se acabaron las invitaciones, la gente comenzó a alterarse, la euforia se transformo en decepción, que rápidamente derivo en resentimiento y rabia. Y es comprensible, se trataba de un espectáculo de nivel mundial, de un compositor reconocidísimo y talentoso, sus fans estaban decepcionados…porque eran fans, ¿cierto? No tenía na’ ver la gratuidad del concierto, la gran cantidad de gente solo era un reflejo del nivel cultural que ha alcanzado el país, una gran madurez…

Pereira fue testigo de todos estos acontecimientos, por lo que mi fuente es de primera mano. Como les contaba, la madurez cultural de la gente los llevo a organizarse, tratar de juntar firmas para un tercer concierto. En realidad ese fue un intento desesperado entre una la multitud iracunda, que paso a manifestarse de la forma más común y civilizada: haciendo destrozos. Pero somos muy desarrollados culturalmente, de eso no hay duda.

Por Cierto, a las pocas horas se estaban vendiendo entradas para Morricone en Internet, a $85.000. Creo que el gran aprecio por el artista queda demostrado en el alto precio que pedían por el ticket, otra muestra de la gran madurez cultural de nuestra sociedad.

Llego el Guanaco y los Carabineros con armaduras, todo lo cual fue captado por la cámara del corresponsal Pereira. Como verán, no se fue con las manos vacías y su experiencia le sirvió para su última aventurada, en la que estuvo junto al mismísimo Morricone.

Nos encontramos en el local de mi viejo y me contó la última parte de esta peculiar historia.

Para mi ya se había terminado todo lo relacionado al compositor italiano, pero para él estaba reservado el más peculiar y notable episodio. Si bien, ya no tenía esperanzas de ver el concierto, aún albergaba la ilusión de ver al compositor, por lo que decidió ir donde ensayaría éste junto al coro de la Universidad de Chile: la Iglesia a San Francisco.

Amontonado entre los periodistas vio como llego, algo tímido, saludando cordialmente a los presentes, que no pasaban de treinta personas.

Por la presencia de los fanáticos, aunque eran pocos como para levantar suspicacias, carabineros improviso un cerco de seguridad para impedir que quienes llegaron entraran a la iglesia. Pero Pereira como corresponsal con experiencia en escenarios beligerantes, no fue detenido por los Carabineros e ingreso junto con la prensa. Cuando fue interrogado por un oficial, que le pregunto “¿Tu quien eres?”, respondió lo que para ese entonces ya era una absoluta verdad: “Periodista”.

De esta forma se codeo con las atractivas reporteras de los noticieros y los pelusones camarógrafos, uno de los cuales decidió cantar el avemaría por la apertura de la llave de la puerta que los separaba del coro y Morricone, simplemente para molestar a quienes practicaban.

Y como todo final de película acción, tenía que haber accidentes y heridos.

Cuando ya terminaba el ensayo, un fuerte sonido llamo la atención de todos los periodistas, incluido Pereira. Afuera de la iglesia, fue atropellado un desafortunado transeúnte, por un mercedes compresor según aseguro mi fuente. El accidente, fue suficiente para que todos los profesionales de la información corrieran a ver el mal logrado cuerpo que yacía en el suelo, olvidándose del hasta entonces centro de toda la atención cultural del país. Fue abandonado para cubrir la desgracia de una persona sin nombre, un desconocido. Creo que no podía tener mejor final la historia (los conciertos no son el final, ya que pasaron a ser datos anecdóticos de la llegada de Morricone).

 



Coqueto
Diciembre 29, 2007, 1:34 am
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Es irresistible no hacer un balance cuando termina un periodo. En este caso son 365 días, un bello otoño, un frío y seco invierno, una primavera sin alergias y dos veranos, que siendo la temporada que detesto, es la única que se repite en el año.

Y creo que tengo la palabra perfecta para definir este año: coqueto.

Como la mayoría de las palabras, tiene más de un significado, varía en general de acuerdo al contexto y esto es precisamente lo que me llevo a elegirla. Me voy a ayudar de la definición que de coquetear da la RAE, para contar, lo mas sucintamente que puedo, de que se trato este año , para su servidor al menos.

    Coquetear.

    Tratar de agradar por mera vanidad con medios estudiados.

La palabra tiene un encanto, por lo que creo que al juntar las letras y pronunciarla, en lo último que deben pensar es algo tan superficial como el primer significado que da Real Academia, pero no es otro que el transcrito.

No puedo de dejar de pensar que coqueto he sido, la vanidad siempre esta a flor de piel. No puedo dejar de pensar que es negativo ser vanidoso, pero en todas partes se hace una apología constante al ser vano, que carecer de sustancia se ha convertido en una cualidad.

    Procurar agradar a muchos a un tiempo.

Tanto coqueteo es la principal consecuencia de querer agradar, de la necesidad de llenar expectativas; en definitiva, ser aun más coqueto. Por suerte me tropecé con algunas personas que lo único que pedían para agradarles era no ser tan coqueto, solo espontáneo.

         En el juego amoroso, dar señales sin comprometerse.

Creo que es la única en que no encajo, en la más entretenida acepción de la palabra. Cuando veo alguna chiquilla bonita, una bella conocida, la atractiva buena amiga de alguien, lo único que hago es quedarme pasmado. Así que tengo que trabajar en esto.

          Dicho de una persona: Tener una relación o implicación pasajera en un asunto en el que no se compromete del todo o finge no hacerlo.

Extrañamente, en este último significado da ejemplos el diccionario. Voy a ocupar uno mío, ya que calza perfecto: estar estudiando, sin dar los últimos pasos, sin hacer el último esfuerzo y terminar de una vez (me siento especialmente coqueto en esto).

Espero que junto con el año se termine el coqueteo, quiero concretar las cosas. Esta convicción se la debo a las personas excepcionales que tengo la suerte de mirar, que agradezco de conocer, que sin palabras me muestran casi todos los días como se deben hacer las cosas, cual es la actitud correcta.

 

Calaveras y Diablitos, porque los post son más entretenidos cuando terminan con una video musical.



Badfish
Diciembre 18, 2007, 11:18 pm
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En una mesa redonda nos sentamos a conversar, comer y tomar. La circunferencia permitió se formara un ambiente de cercanía, y ayudados por unas cuantas copas de vino, la invitada de honor en estas ocasiones, que es la labia de cada comensal, da rienda suelta a todos sus ímpetus y en cosa de segundos el escenario se transforma, viajamos en una mágica mesa redonda, desde un repleto restaurante hasta una sala vacía, completamente oscura, con luz solo sobre la mesa.

 

Habitualmente no escapo del protocolo al conversar con las personas, sin ir mas allá de un frívolo intercambia de palabras. Pero frente a una mesa, con una rica comida y especialmente con la compañía adecuada (incluido el vino), entre quienes existe amistad o al menos empatía, las palabras escapan del control de la calculadora mente y dejan que los sentimientos soplen por las cuerdas vocales, transformando los habituales inaudibles susurros en palabras, dando vida a una rica conversación.

 

Al poco rato de estar sentados, y pese a tantas palabras que he derramado, no lo entiendo bien, quienes estaban sentados junto a mí comenzaron a hablar sobre sus recuerdos, experiencias, afectos. Los más viejos (aproximadamente el doble de mi edad, yo tengo 23 primaveras) se emocionaban recordando familiares, a sus padres, pero principalmente a ellos mismos, cuando pertenecían al grupo etario en el que yo estoy. Después de escucharlos, me quedo claro que lo único asimilable son los sentimientos, ya que sus experiencias concretas y opiniones en general, no se parecen en nada a las mías, pero al ser tan honestos ellos, no pude evitar sentir empatía.

 

Pero tanta sinceridad, al ser todos diferentes y, particularmente, yo tan poco tolerante con algunas cosas, no permitió que terminara de la mejor forma la velada. Soy demasiado orgulloso a veces y porfiado siempre, no pude dejar pasar la situación; la noche termino con un silencio incomodo y una pequeña discusión más personalizada a la salida. Este último pleito fue el peor, no hablábamos el mismo idioma, no pudimos comunicarnos, pese a que lo intentamos de buena fe durante 10 minutos. Simplemente nos despedimos y partimos en direcciones opuestas.

 

Y no tengo idea cuando se puede hablar trasparentemente, ya que no se trata de veracidad, sino que ciertas cosas, las que más necesito comunicar, son las que siempre guardo. Tengo muchos hermanos, excelentes amigos y amigas, pero aún así no encuentro con quien hablar de esto. Lo he intentado pero no me a funcionado, han sido intentos mediocres. En parte pienso que no se deben compartir ciertas cosas, si resulta imposible es por algo. Aunque en este blog siempre escribo algo de lo que no quiero hablar, como este post completo.

 

Y aunque las palabras nuevamente están siendo insuficientes y mi ayuda en esta ocasión no es precisa, es lo más cercano que encontre… Badfish de Sublime.



Mi Catalina
Diciembre 9, 2007, 9:09 pm
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Llegue al hospital…no sabía donde buscar primero. Solo me pare y mire a través del vidrio que cubría la parte superior de la puerta, la única que había dentro de esa sala de espera, que hacía de frontera con las salas de atención de urgencía. Apareció a los pocos segundos mi mamá, mostraba todo su nerviosismo en la cara, me hizo señas con las manos para que entrara, lo cual no fue dificultado por el muy atento guardia de seguridad que cuidaba el acceso.

Me miraba con los ojos muy abiertos, agitada aún por la sorpresa. Su corazón de madre no le dejaba darse un respiro, calmar sus pensamientos, tampoco sus piernas, ya que no dejaba de caminar de un lado a otro. Por lo mismo, cuando se nos acerco un cortés joven, pidiéndonos que solo uno de nosotros lo acompañara hacia el pabellón en que estaba mi hermana, yo me ofrecí de forma espontánea y ella no se opuso. Caminamos algunos pasos por un pasillo oscuro, sin ningún tipo de iluminación, hasta que en la mitad de este se detiene, estira su brazo mostrándome su mano, en la que tenía tres pulseras metálicas algo dobladas. Yo solamente puse la mía, por reflejo, en donde el dejo las pulseras. Me indico una camilla al final del pasillo, donde yo debía esperar por noticias sobre mi hermana.

Esperaba en la penumbra, al final del pasillo oscuro, junto a las puertas que me separaban de mi hermana y cuyos vidrios dejaban escapar la única luz que había en aquel lugar. No se si en realidad fueron segundos, cortos o largos minutos, solo se que de pronto estaba hablando con una enfermera proveniente del pabellón y que venía de atender a mi hermana. La aborde en cuanto cruzo el umbral, le hice preguntas sobre la condición de la Catita, que minutos antes llego inconsciente a aquel lúgubre hospital. Al parecer lo único que escucho fue sobre el parentesco, ya que la mayoría de las palabras que me dedico, cuando supo quien era yo, fueron recriminaciones acerca del estado de alteración de mi madre al llegar, al parecer le grito a mi interlocutora de ese momento. La mire con extrañeza, después de todo no supe que responder a los llamados de atención en contra de una madre horrorizada de encontrar inconsciente a su hija, que llego a un hospital en el que fue recibida por una enfermera que no supo atender con la suficiente diligencia aquella emergencia, sino hasta escuchar los furibundos llamados de atención de mi madre. No converse más con ella, tampoco escuche sus diagnósticos apresurados sobre mi hermana, no me pareció confiable y solo estaba descalificando a mi madre, cuando yo solo esperaba información sobre mi hermana. Por suerte desapareció cuando mi madre volvió a estar junto a mí.

La Cata ya estaba consciente y la estaban trasladando a una sala más pequeña donde le pondrían oxigeno y esperaríamos el resultado del examen de sangre, que la doctora ordeno. Mujer de pocas palabras y de carácter fuerte que confeso de inmediato. De la manera más resumida que pudo explicarnos, nos dijo que creía que lo más probable era que se tratara de una intoxicación con monóxido de carbono mientras se duchaba; esperaba el resultado del examen para confirmar su diagnostico. Luego de estas breves palabras desapareció, pero me tranquilizo que una persona diligente, sin discursos ni sermones, por fin nos diera información cierta y veraz sobre el estado de Catalina.

Estábamos mi Mamá, Catalina y yo en una pequeña sala. Una pieza de unos dos metros y medio de largo y diría que un metro ochenta centímetros de ancho, en la que apenas entraba la camilla, paredes multicolores, descascaradas por los años y la gente que tatuaba en su superficie nombres y mensajes…en fin, es un hospital publico, supongo que así es como debe ser.

Mi Catalina, esa niña hermosa de la que siempre me acuerdo con un vestido burdeo con flores, una camiseta blanca bajo el, zapatitos oscuros y brillantes, pelo corto, ondulado, rubio y muy brillante, tez blanca, quizás acostumbrada al clima de donde nació y vivió sus primeros años, en extremo sur del país. Aquella mujercita me enamoro, durante sus primeros años eramos inseparables, nunca pude dejar de emocionarme al mirarla y sentir rebalsar de sentimientos mi interior. Pero al parecer la metamorfosis de los años la han ido convirtiendo en aquel bello misterio que son las mujeres, aunque solo tenga once años. Es la única niña de seis hermanos, por lo que espero entiendan mi incapacidad para acercarme, no entiendo nada, soy un idiota…

Y como un idiota me sentí, o siendo preciso, enfrente mi condición de tal. No se, ya no somos tan cercanos, simplemente desapareció la niña de tres años y entro en escena esta otra de once, con la cual no se compartir realmente y que al verla en la camilla, recobrando el conocimiento, sentí nostalgia de los años pretéritos en que era fácil acercarme. Solo ahí descubrí que es la misma niñita de la cual me enamore en cuanto al sostuve por primera vez en la clínica Magallanes y que solo hay que intentarlo, tengo que buscar la forma.

Trataba de hablar, pero creo que ver a mi mamá tan nerviosa, la hacia balbucear y terminar con lágrimas cada frase. Creo que con un par de chistes absurdos conseguí que se riera y pudiera relajarse un poco, quitando la atención de su condición, en la medida de lo posible. Fue en este momento en que reapareció la doctora, pidiendo hablar con el más tranquilo, por lo cual me ofrecí yo. Nos alejamos bastante de la sala, no me dio buena espina, era mucho rodeo para comunicar el resultado del examen.

Su estado era grave, el examen había mostrado que su diagnostico era el correcto, pero además decía que los niveles de monóxido en su sangre eran muy elevados. Si no respondía al tratamiento que le estaban haciendo en esos minutos, era necesario llevarla a una de las dos cámaras hiperbaricas que existen en Santiago, y dejando en claro que probablemente por su gravedad dejaría secuelas en ella este accidente. Como explicar eso a mi madre, si yo no podía asimilarlo bien…el “como” no lo encontré, así que simplemente no le dije sobre su condición, solo había que esperar el resultado del tratamiento que le estaban haciendo.

Cuando después de cuarenta minutos llego el resultado del último examen, mostrando lo efectivo del tratamiento y la mejora de mi hermana, puede respirar tranquilo. Claro que ya no estaba con ella, solo permitían un pariente a la vez y se repartían los turnos mi Papá y Mamá. Me pareció buen momento para contagiar frialdad y tranquilidad a mis hermanos, por lo que decidí ir a su casa a darle las buenas noticias. Constantemente en contacto con mi Mamá por teléfono, me contó que la cambiaban de hospital, se iba desde el Calvo Mackenna a el Padre Hurtado.

Entre que la cambiaban de hospital, y aprovechando que mi Papá buscaba ropa para mi hermana en la casa, me subí al auto para ver a mi hermana. Y verla, fue realmente imposible.

Llegamos al paradero veinticinco de santa Rosa, donde se encontraba este centro de atención médica, al cual ni siquiera pudimos entrar en auto, ya que el estacionamiento casi completamente vacío, era de uso exclusivo de los funcionarios. Tampoco pudimos ver a mi hermana (en ese momento estaban la mayoría de mis primos, tías y amigos de la famila), la entrada era custodiada por los peor educados guardias y la más temible, grande y amenazadora recepcionista, que cuidaba celosamente las visitas que ingresaban. Solo mis padres calificaron para ver a mi hermana.

Cuando cerca de las nueve de la noche salieron, nos contaron que el medico que la trato, vio una maravillosa evolución en la condición de la Catita, por lo que seguramente seria dada de alta al día siguiente. Pero no pudo dejar de acotar que los exámenes mostraban una presencia de alrededor de 54% de CO en su sangre, y tuvo mucha suerte de no morir, como el lo había visto muchas veces antes. Comentario que cada vez que lo oigo, me pone demasiado incomodo, prefiero ni pensar en aquello. Eso solo era una posibilidad; lo cierto es que hoy ya estaba de vuelta en su casa la Cata, con la que estuve harto rato abrazado en un sillón, tratando de idear la forma de acercarme a ella. No quiero que se me escape de nuevo.



La pase bien!
Noviembre 22, 2007, 10:32 pm
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No..no quiero…no me gusta…¿y que voy a hacer yo ahí?…ya, ¿pero puedo invitar a alguien?

Alguien, ¿quieres ir conmigo?…ya, piola, así por último voy con una persona de confianza.


¿Como?…pero…bueno…que lata que no puedas…

 

En esas pequeñas frases puedo resumir el peculiar y algo tormentoso preámbulo a la salida de ayer jueves. Complicado, con mi cabeza llena de prejuicios, no fue una decisión fácil; Cuando finalmente mi mente se ordeno un poco y forme un juicio que creí seria el definitivo, cambiaron los factores que me llevaron a elegir una opción. A solo horas del evento que tantas dudas me generaba asistir, mi acompañante, quien me incentivo a ir, ese alguien de confianza, por factores exógenos por llamarlos de alguna forma, me aviso que no podría acompañarme.

Para ser sinceros, no iba solo, era un grupo numeroso. El buscar compañía era para saber que seriamos dos personas en aquel multitudinario concierto, que de no habernos regalado las entradas, por ningún motivo hubiésemos estado en ese lugar.

¿En que lugar? en el estadio nacional; ¿Quien se presentaba? Daddy Yankee…¿Tengo que seguir explicando mis dudas? Creo que no, es muy probable que quien lea esto sea tan prejuicioso como yo. En lo que voy a ocupar algunas líneas más, es en explicar lo que a continuación voy a afirmar: la pase bien!

En el ticket se leía que el espectáculo comenzaría a las nueve. Llegamos a las nueve y cuarto aproximadamente, por lo que no pudimos apreciar cuanta gente se había reunido, casi todos estaban dentro ya. Aunque como dije, tarde íbamos, aún en los controles se concentraban personas para entrar, la mayoría en el primero, una pequeña y única puerta habilitada para tales efectos.

El llegar tarde fue agradable, esquivamos las multitudes; pero en gran medida fue agradable porque no íbamos donde estaba el grueso del público: Las entradas que nos regalaron (digo “nos” porque fue un regalo de mi tío para mis hermanos) eran para el sector vip, que era una pequeña área que estaba junto al escenario y que separaba a este de la cancha general. Un espacio cómodo, la gente no se aplastaba, salvo la que estaba pegada al escenario, pero creo que es precisamente lo que buscaban.

Participamos en esta entretenida ocasión: Catalina, Pablo, Martín, Benjamín, Mirko, Michele, Paula, Don Vito y Coni. Los cuatro primeros son mis hermanos; yo me dedique al cuidado particular de Martín, niñito de solo siete años. Los demás están algo mas grandes, no necesitaban tanta atención.

Un ambiente grato, interrumpido solo por las continuas persecuciones que protagonizaban los guardias, que corrían tras aquellos que saltaban la reja para ingresar al sector vip. Fuera de eso, todo bien.

Dentro de lo que más me sorprendió fue la gente… la mayoría, era absolutamente normal. Uno de los principales prejuicios, encontrar personas demasiado peculiares, como los reggaetoneros de la televisión. Me equivoque, aunque habían de esos también, no llamaban la atención de forma especial. Otra cosa que me sorprendió, fue la cantidad de mujeres atractivas que asistían. Desde las bailarinas, realmente estupendas, hasta las señoritas que estaban mezcladas en el público,en general todas muy bonitas. Y rompiendo otro de mis prejuicios, con muy buen gusto para vestirse.

Había pasado algo más de una hora desde que comenzó del show, cuando el viejo Martín ya no resistía el cansancio, por lo que me fui antes de que terminara la presentación. Caminamos juntos hasta su casa, tranquilos; Él por haber bailado harto, desinhibido como siempre; Yo, caminaba tranquilo pensando lo equivocado que estaba, no fue para nada terrible, era un espectáculo bien preparado, un ambiente agradable.

La pase bien.



Primer Amor
Noviembre 20, 2007, 12:13 pm
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Cien pesos te convertían en un acaudalado. Pero aunque fuera una fortuna, había que gastarla. Impaciente, como si se tratara de una fuerza irresistible, corría al negocio, compraba dulces de un peso, de solo $1!

Era una gama amplia, yo prefería aquellos con chocolate; pelotitas cubiertas de chocolate o simplemente chocolate, sin nada más. El último era mi favorito: Unos pequeños trozos de variadas formas: algunas veces eran hexagonales, otras redondas, pero generalmente rectangulares. Aunque más bien parecían trapecios con las puntas curvas y con surcos en la parte superior. Pensar hoy en ellos como “chocolate”, es ser algo presuntuosos en cuanto a sus cualidades. Creo que más bien era una masa saborizada, pretendiendo emular al chocolate (digo masa, porque podía aplastarlos, juntar muchos y darle forma…probablemente una practica no muy higiénica, sobre todo si las manos son de un artesano de entre siete y diez años).

Han pasado muchos años, muchas historias, y con lo recorrido, he conocido el verdadero sabor del exquisito producto del cacao. He descubierto que es todo un universo: grandes, chicos, negros, cafés, rellenos, cubiertos, suntuosos, modestos, amargos, dulces, etc. Imposible probarlos todos, infinitas combinaciones, para todos los gustos.

Como consumidor, o mas bien adicto al chocolate, cuido de mis inversiones y ya no soy tan desprendido con el dinero, sino que discrimino respecto de que chocolate voy a comprar, al menos si el presupuesto lo permite. Si tuviera que elegir que chocolate es mi preferido, sin ninguna duda tendría que decir que es el amargo; alta concentración de cacao, poca leche y el azúcar ni siquiera se siente. Si además puedo elegir su procedencia, este tendría que ser artesanal, con la menos cantidad de aditivos posibles.

Pensar que un pequeño trozo de algo, que muy probablemente ni siquiera tenía cacao, sumamente básico, fue por mucho tiempo suficiente para enamorarme… Traigo tantos recuerdos a colación, porque recientemente encontré uno de esos chocolates. Fue mi primer amor, de aquellos con surcos en la parte superior. Yo no necesitaba más que aquel pequeño y bello trozo para ser feliz.

Fue una especie de coqueteo, cuando la vi. Expuesta en el mesón de aquel negocio, solamente la mire. Todos los recuerdos de mi infancia se agruparon, detuvieron el tiempo por algunos instantes. Mi curiosidad por reencontrar todos aquellos sentimientos pretéritos, me dio fuerza para acercarme y probar nuevamente aquel ya casi olvidado sabor. Obviamente fue una desilusión, lo menos que puedo decir es que me aburrió.

Quizás contribuyo con mi desilusión, un encuentro que tuve ese mismo día. A la tarde, por simple azar, pude probar del chocolate que hoy me cautiva; aunque solo fue un pequeño trozo, probar aquel artesanal chocolate amargo, su alternativo sabor, diferente a la mayoría que abunda, fue simplemente delicioso. Y como dije, contribuyo a desmitificar mis iconos de la niñez. Solo era un bello recuerdo, en la actualidad no es suficiente.



Al fin
Octubre 30, 2007, 9:28 pm
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Reluciente día, bello martes, como nuca luce el verde en mi ventana, aun los rayos del poderoso astro son amables. Tan espectacular el día, que hasta me bañe. Eran cerca de las 11:07 de la mañana cuando alegremente estaba cruzando el portón del condominio; Eran las 11:08 cuando estaba detenido, luego que el dedo inquisidor del risueño carabinero me apunto, atravesando e hiriendo de muerte a mi seguridad de motociclista, dejando de gravedad a mi integridad, ya que por casi una semana no me subí a la moto de mis amores, aterrado, perseguido por el fantasma de las detenciones.

Una bonita citación al juzgado de policía local, además del secuestro de mi licencia de conducir, fueron las consecuencias de mi infracción. ¿La falta? Manejar una motocicleta sin la licencia adecuada, la cual sería una clase C. ¿Solución? Caminar cerca de dos horas (mi bicicleta esta mala hace algún tiempo y no me gusta andar en micro…), y tener que pagar ¾ de UTM.

Aunque no me crean, cuando me detuvo aquel dedo policial, yo iba a los servicios públicos de Ñuñoa a iniciar los trámites para sacar la licencia que necesitaba para ser un conductor responsable, completando todos los requisitos legales que permitieran una conducción conforme a la ley. Son cosas que pasan, no creo que hubiera podido cumplir todos los tramites sin infringir la ley, es bastante difícil, supone varias cosas poco probables, como a una persona dispuesta a acompañarme en la moto, que tuviera la licencia adecuada, en pleno día de semana y en horario de trabajo; no creo que nadie me quiera tanto como para preferir mi licencia por sobre su trabajo, fuera de que no conozco a muchas personas que anden en moto.

En fin, el viernes de la misma semana, complete con 35 aciertos la prueba escrita, mi motricidad aún funciona y mi vista fue la única que necesito de ayuda: Debo conducir con lentes. Salí contento, con hora para el lunes de la próxima semana (ayer, 29) a las 15:00, cuando debería rendir el examen práctico.

10 minutos antes de la hora estipulada, yo estaba en el tercer piso del edificio de servicios públicos de Ñuñoa, esperando impacientemente la hora en que debía rendir la última prueba. Eramos 4 los que la dabamos, al menos en moto. Fui el segundo en llegar, y por lo mismo, el segundo en ser examinado. Zig zag, dar una vuelta dentro del estacionamiento, velocidad de reacción al frenar, pruebas que si bien cumplen su cometido, humildemente no fueron una barrera para que yo pudiera conseguir la licencia que hoy me entregaron. Que alivio!

La verdadera prueba de ese día, fue salir de mi departamento. La angustia, la seguridad como conductor sin licencia había desaparecido, me perseguían demonios que me llevaban a pensar una y otra vez que camino elegir, ya que el miedo a ser detenido nuevamente y no poder sacar licencia era muy fuerte en esos momentos. Me sobrepuse y llegue a destino. Solo cuando recibí el papel recién plastificado, aún caliente por la maquina, con la firma del director del transito, pude respirar tranquilo y reconstruir algo de mi integridad, ganar nuevamente seguridad.

Cuando comente mi mala experiencia, completamente consciente que el infractor soy yo y el carabinero solo hizo su trabajo, llegaron hasta mis oídos algunas versiones de porque solo estaban deteniendo a motociclistas por estos días: Estaban revisando que las motos tuvieran ambas patentes para no evadir el cobro por uso, o sanción si corresponde, al transitar por las autopistas urbanas. No se si esta explicación sea la correcta, pero no puede evitar sentirme algo decepcionado. Primero, porque con un pensamiento algo egocentrista (para variar) pensé que debido al explosivo aumento en la venta de motocicletas, estaban resguardando a la comunidad y a los propios conductores, asegurándose que de acuerdo a un estándar de evaluación fueran conductores capacitados, certificado por una licencia clase C; Segundo, sin tanto fundamento como el anterior, no podía dejar en pensar en mi mala fortuna, ya que me detuvieron casi en la puerta de mi casa!; Tercero, y final, cuando escuche que el motivo por el cual salieron fue el resguardar los intereses económicos, legítimos por cierto, de las concesionarias, me hizo pensar que la seguridad de las personas no es tan importante, no para movilizar a los carabineros al menos, solo se consigue cuando las ganancias de un actor económico importante se ven afectadas. Quien tomo la decisión de enviar a fiscalizar a aquellos agentes de la ley, no pensó en la comunidad.

Claro esta, que esto son solo suposiciones. Es fácil pensar mal, cuando el risueño carabinero reviso mis patentes, poniendo especial atención en la delantera, no lo sospeche. Puede que realmente no sea nada.



Receta para un viernes excepcional
Octubre 28, 2007, 6:06 pm
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  • Siete amigos de temporada, no muy maduros (Manolo, Mato, Pereira, Pau, Michele, Molay y un chascón);

  • Un As para cada uno;

  • Dos botellas de ron;

  • Dos Botellas de bebida;

  • Papas fritas a gusto;

  • Una guitarra acústica;

  • Una guitarra eléctrica con su respectivo amplificador;

  • Un microfono.

 

Deje macerar a los amigos, durante una hora y media, en el repleto teatro municipal de Ñuñoa, cuidando de que estén todos juntos, incluso si por el retraso de algunos deban renunciar a sus posiciones privilegiadas en el primer piso del ex teatro California. Deben macerar en jazz, de primera temporada, sumergidos en el nuevo disco del gran trompetista Critián Cuturrufo.

Luego retirelos, espere unos minutos y rellene con Ases de la Bamba. Pueden ser italianos o con queso, el relleno es a gusto. Deje reposar.

Pasado algunos minutos, lleve a los amigos a un local, en este caso ocuparemos el de Papi Ricky, donde remojaremos con ron y bebida cola, hasta que se desinhiban un poco. Preocupese que la ingesta de alcohol sea gradual, para evitar accidentes y que todos queden humedecidos de manera uniforme.

Cuando ya tengan suficiente destilado de caña en el cuerpo, llevelos al fondo del local, instale los equipos de musica, espere algunos minutos. Puede poner algunas papas fritas para que se preparen. En un principio tal vez necesite un poco más de ron.

Cierre la puerta del horno y espere hasta que suba la temperatura por las bebidas, los cantos comenzaran de forma espontanea.

Ya esta todo listo. Con esta receta le aseguro que un simple viernes, se transforma en uno especial. Los tendrá cantando hasta las 4 de la madrugada, con muchas risas entremedio.



Cumpleaños
Octubre 15, 2007, 8:25 pm
Archivado en: Corazoncito, sobredosis

5 minutos desde Simón Bolívar con Ossa hasta el paradero 14 de la Florida. La alta velocidad, sumado a la excelente autopista, fueron los factores que permitieron recoger las llaves del local de mi papá, ir a dejarlo a su casa y luego llegar a Bustamante con Irarrázaval en 30 minutos.

Estaba algo impaciente mi hermano, Benjamín; celebraba su cumpleaños, eran las 10:35 y no tenía nada listo, además el caballero es, por decirlo de alguna forma, un tanto arrebatado y andaba como una nena, algo nerviosa, lo que hizo que todo su carácter se potenciara. Nada que con golpes no se pudiera solucionar (en realidad, un par de palabras amables menguaron su histerismo).

Estaba casi toda mi familia, la cual es muy numerosa, trabajando rápidamente para tener todo listo, lo que efectivamente se consiguió.

11:30, más o menos, llegan las primeras personas; Ortego con Marcela. A los pocos minutos, se asoma por la mitad del ventanal que dejaba ver la única cortina que estaba levantada, una señorita, con llamativos aros, algo cohibida al principio y que venía con algo de hambre, por lo que luego la acompañe a comer un completo; era la Ani. Aún no llegaban los demás, ni el segundo festejado: Pereira.

Mientras comía su “italiano”, en un pequeñito pub que estaba cerca, lleno de gente “diferente”, me mostró sus aros, los cuales acerco para que pudiera examinarlos con más detenimiento y, para mi sorpresa, el izquierdo estaba hecho con una tapa aplastada de cerveza, que fue transformada en zarcillo por un joven artesano de 12 años, quien desplegando esas mismas habilidades, hizo el de la oreja derecha con alambres de diferentes colores, produciendo un muy original efecto. Esos aretes son únicos, algo extraños, pero únicos. Ahí estaba yo, entre góticos, un punky y una señorita con un aro de tapa de cerveza y otro de cable.

10 minutos para las 12, cuando volvimos, el local estaba transformado; lleno de gente, rápidamente poniéndose a tono con la ocasión festiva y solo fueron 20 minutos los que estuvimos fuera. Viendo a tanta gente en tal disposición, no me quedo alternativa que seguir a la masa y disfrutar de las bebidas espiritosas que los demás ya estaban tomando.

Puedo decir, sin exagerar, que desde la media noche en adelante baile como muy pocas veces lo había hecho, y con esto no quiero decir que estaba en estado de intemperancia alcohólica, aunque no dejaría de ser cierto. Me refiero a que como siempre estaba algo bebido, pero baile tanto como pocas veces. Merengue, cumbia, y terminamos bailando los Fabulosos Cadillacs, all night long, literalmente, porque cuando nos fuimos ya amanecía.

Fue una noche llena de risas, cosas extrañamente simpáticas, chiquillas y chiquillos comportándose como tales, solo que la mayoría están o estamos algo crecidos. Resulto una especial sinergia, que hace años no se daba entre nosotros, todos querían pasarla bien y así fue.

Dentro de las cosas más entretenidas, puedo nombrar cuando rompieron la torta con la cara, Pereira primero y luego el Benjamín, ya que lo quedo de ella era incomestible; cuando comenzaron los discursos, después de algunas copas, había que hacer referencia por lo menos a cinco personas, ya que todos ellos eran hijos de amores de verano y nacieron casi en días corridos, por lo que la fiesta era para más que dos personas. Tengo que decir que debido al mal estado del terreno, mis constantes saltos, mal equilibrio y el ineludible llamado de la gravedad, dí con mi humanidad completa sobre el frío suelo del pub, pero no faltaron las manos amigas que espontáneamente, junto con las igual de espontáneas risas, me recogieron y ayudaron a sobreponerme del accidentado estado. Así también, hubieron muchos juegos, digno de jóvenes de enseñanza media (claro que de los tiempos en que nosotros cursábamos esta, ya que no fue nada parecido a “wena naty”).

Muy contento, a las 7:15 a.m. aproximadamente, estaba entrando en mi departamento, aun riendo por lo bien que la pase, fue simplemente genial.