El bueno, el malo y el feo, Cinema Paradiso, Lolita, Átame, La Misión, Bugsy, Maléna, Los intocables, etc., etc… En realidad la lista de películas es impresionante ¡En más de 100 a trabajado!, siendo solo una parte de su labor y, sin embargo, no es actor; quien, hoy por hoy, moviliza a la prensa, al capital y a miles de fanáticos, sin ser una estrella del Pop; no es un líder religioso pero práctica en iglesias…
Seguramente, ya saben que estoy hablando de la figura del momento: Ennio Morricone.
Este compositor italiano de 79 años a captado la atención de miles de personas, su visita y conciertos ciertamente han dado de que hablar y aun no se ha tocado ninguna nota. Pese a que el solo ha dedicado algunas palabras a la prensa, su presencia no ha estado exenta de polémica.
El comienzo de esta peculiar historia tuvo como escenario nada menos que el ciberespacio. El día 15 del presente mes, fue el elegido por los señores de Celfin capital para distribuir las 5.000 entradas para el concierto gratuito que ofrecería el romano. Estaban destinadas al público general, ya que otras 5.000 las reservaron para sus clientes. Como algunos amigos, espere hasta la medianoche para conseguir la mía, pero para mi sorpresa, fue imposible siquiera acceder a la página, ya que estaba colapsada.
El ambiente estaba lleno de suspicaces elucubraciones. Se decía que fue todo un “tongo” y que realmente nunca estuvieron a disposición de la gente las entradas, porque los caballeros de Celfin no querían correr el riesgo de mezclar a sus ilustres clientes con gente menos ilustre; un amigo me sugirió que el problema fue mi sistema operativo (GNU/Linux) el cual tenía un navegador incompatible con la página y, recalco, era el último lugar donde compatibilizarían su sitio para el acceso de sistemas que representan el neomarxismo (acusación por cierto infundada y maliciosa de Pereira)… Rumores, que a la postre, fueron desmentidos por completo. El problema fue que más de 10.000 personas trataron de conseguir una entrada tal como yo lo hice…y no fui de los afortunados.
Algo resignado y ventilando mi imaginación llena de ideas sobre conspiraciones, buscando culpables de mi desgracia, recibí la esperanzadora noticia: habría un segundo concierto y las entradas serían entregadas en el Centro Cultural Estación Mapocho, donde el colapso del ciberespacio no seria una barrera. Además, junto con dos de mis buenos amigos, Pereira y Felipe, decidimos madrugar para conseguir una entrada.
Nos sentíamos confiados e incluso bromeábamos sobre la posibilidad de que fuéramos los únicos idiotas 1 hora y 30 minutos antes del comienzo de la entrega. Aunque no fuimos los únicos, si demostramos ser unos idiotas o al menos demasiado confiados. Según creo, más de 10.000 personas formaban una de las más grandes filas que he visto, al menos la más larga para conseguir entradas a un concierto. Así que yo sinceramente enojado y todos impresionados por la cantidad de “idiotas” que también pensaron en llegar antes, nos resignamos definitivamente a volver a dormir, que fue lo que debimos quedarnos haciendo. Pero no a todos nos abatió el escenario, a Pereira no.
Decidido a intentarlo, al menos hasta alcanzar la certeza de que fue imposible, se bajo del auto y se unió a las miles de almas que esperaban conseguir un ticket.
Adelantando un poco la historia, tengo que decir que ni siquiera se acerco a la ventanilla donde repartían las entradas, pero ciertamente no se fue con las manos vacías. Cuando se acabaron las invitaciones, la gente comenzó a alterarse, la euforia se transformo en decepción, que rápidamente derivo en resentimiento y rabia. Y es comprensible, se trataba de un espectáculo de nivel mundial, de un compositor reconocidísimo y talentoso, sus fans estaban decepcionados…porque eran fans, ¿cierto? No tenía na’ ver la gratuidad del concierto, la gran cantidad de gente solo era un reflejo del nivel cultural que ha alcanzado el país, una gran madurez…
Pereira fue testigo de todos estos acontecimientos, por lo que mi fuente es de primera mano. Como les contaba, la madurez cultural de la gente los llevo a organizarse, tratar de juntar firmas para un tercer concierto. En realidad ese fue un intento desesperado entre una la multitud iracunda, que paso a manifestarse de la forma más común y civilizada: haciendo destrozos. Pero somos muy desarrollados culturalmente, de eso no hay duda.
Por Cierto, a las pocas horas se estaban vendiendo entradas para Morricone en Internet, a $85.000. Creo que el gran aprecio por el artista queda demostrado en el alto precio que pedían por el ticket, otra muestra de la gran madurez cultural de nuestra sociedad.
Llego el Guanaco y los Carabineros con armaduras, todo lo cual fue captado por la cámara del corresponsal Pereira. Como verán, no se fue con las manos vacías y su experiencia le sirvió para su última aventurada, en la que estuvo junto al mismísimo Morricone.
Nos encontramos en el local de mi viejo y me contó la última parte de esta peculiar historia.
Para mi ya se había terminado todo lo relacionado al compositor italiano, pero para él estaba reservado el más peculiar y notable episodio. Si bien, ya no tenía esperanzas de ver el concierto, aún albergaba la ilusión de ver al compositor, por lo que decidió ir donde ensayaría éste junto al coro de la Universidad de Chile: la Iglesia a San Francisco.
Amontonado entre los periodistas vio como llego, algo tímido, saludando cordialmente a los presentes, que no pasaban de treinta personas.
Por la presencia de los fanáticos, aunque eran pocos como para levantar suspicacias, carabineros improviso un cerco de seguridad para impedir que quienes llegaron entraran a la iglesia. Pero Pereira como corresponsal con experiencia en escenarios beligerantes, no fue detenido por los Carabineros e ingreso junto con la prensa. Cuando fue interrogado por un oficial, que le pregunto “¿Tu quien eres?”, respondió lo que para ese entonces ya era una absoluta verdad: “Periodista”.
De esta forma se codeo con las atractivas reporteras de los noticieros y los pelusones camarógrafos, uno de los cuales decidió cantar el avemaría por la apertura de la llave de la puerta que los separaba del coro y Morricone, simplemente para molestar a quienes practicaban.
Y como todo final de película acción, tenía que haber accidentes y heridos.
Cuando ya terminaba el ensayo, un fuerte sonido llamo la atención de todos los periodistas, incluido Pereira. Afuera de la iglesia, fue atropellado un desafortunado transeúnte, por un mercedes compresor según aseguro mi fuente. El accidente, fue suficiente para que todos los profesionales de la información corrieran a ver el mal logrado cuerpo que yacía en el suelo, olvidándose del hasta entonces centro de toda la atención cultural del país. Fue abandonado para cubrir la desgracia de una persona sin nombre, un desconocido. Creo que no podía tener mejor final la historia (los conciertos no son el final, ya que pasaron a ser datos anecdóticos de la llegada de Morricone).
No..no quiero…no me gusta…¿y que voy a hacer yo ahí?…ya, ¿pero puedo invitar a alguien?
Alguien, ¿quieres ir conmigo?…ya, piola, así por último voy con una persona de confianza.
¿Como?…pero…bueno…que lata que no puedas…
En esas pequeñas frases puedo resumir el peculiar y algo tormentoso preámbulo a la salida de ayer jueves. Complicado, con mi cabeza llena de prejuicios, no fue una decisión fácil; Cuando finalmente mi mente se ordeno un poco y forme un juicio que creí seria el definitivo, cambiaron los factores que me llevaron a elegir una opción. A solo horas del evento que tantas dudas me generaba asistir, mi acompañante, quien me incentivo a ir, ese alguien de confianza, por factores exógenos por llamarlos de alguna forma, me aviso que no podría acompañarme.
Para ser sinceros, no iba solo, era un grupo numeroso. El buscar compañía era para saber que seriamos dos personas en aquel multitudinario concierto, que de no habernos regalado las entradas, por ningún motivo hubiésemos estado en ese lugar.
¿En que lugar? en el estadio nacional; ¿Quien se presentaba? Daddy Yankee…¿Tengo que seguir explicando mis dudas? Creo que no, es muy probable que quien lea esto sea tan prejuicioso como yo. En lo que voy a ocupar algunas líneas más, es en explicar lo que a continuación voy a afirmar: la pase bien!
En el ticket se leía que el espectáculo comenzaría a las nueve. Llegamos a las nueve y cuarto aproximadamente, por lo que no pudimos apreciar cuanta gente se había reunido, casi todos estaban dentro ya. Aunque como dije, tarde íbamos, aún en los controles se concentraban personas para entrar, la mayoría en el primero, una pequeña y única puerta habilitada para tales efectos.
El llegar tarde fue agradable, esquivamos las multitudes; pero en gran medida fue agradable porque no íbamos donde estaba el grueso del público: Las entradas que nos regalaron (digo “nos” porque fue un regalo de mi tío para mis hermanos) eran para el sector vip, que era una pequeña área que estaba junto al escenario y que separaba a este de la cancha general. Un espacio cómodo, la gente no se aplastaba, salvo la que estaba pegada al escenario, pero creo que es precisamente lo que buscaban.
Participamos en esta entretenida ocasión: Catalina, Pablo, Martín, Benjamín, Mirko, Michele, Paula, Don Vito y Coni. Los cuatro primeros son mis hermanos; yo me dedique al cuidado particular de Martín, niñito de solo siete años. Los demás están algo mas grandes, no necesitaban tanta atención.
Un ambiente grato, interrumpido solo por las continuas persecuciones que protagonizaban los guardias, que corrían tras aquellos que saltaban la reja para ingresar al sector vip. Fuera de eso, todo bien.
Dentro de lo que más me sorprendió fue la gente… la mayoría, era absolutamente normal. Uno de los principales prejuicios, encontrar personas demasiado peculiares, como los reggaetoneros de la televisión. Me equivoque, aunque habían de esos también, no llamaban la atención de forma especial. Otra cosa que me sorprendió, fue la cantidad de mujeres atractivas que asistían. Desde las bailarinas, realmente estupendas, hasta las señoritas que estaban mezcladas en el público,en general todas muy bonitas. Y rompiendo otro de mis prejuicios, con muy buen gusto para vestirse.
Había pasado algo más de una hora desde que comenzó del show, cuando el viejo Martín ya no resistía el cansancio, por lo que me fui antes de que terminara la presentación. Caminamos juntos hasta su casa, tranquilos; Él por haber bailado harto, desinhibido como siempre; Yo, caminaba tranquilo pensando lo equivocado que estaba, no fue para nada terrible, era un espectáculo bien preparado, un ambiente agradable.
La pase bien.
Que difícil ser sincero, dejar de lado las bromas pesadas con las que puedo escudarme, y tratar de hablar un poco de sentimientos y, mucho peor, de los míos. El compartir me ha llevado constantemente a sentir la más pura y simple felicidad; compartir una sonrisa, un chocolate, un copetito, una historia, un piropo, una opinión, lagrimas, miradas, libros, pena…aaaaaahhhh!!, no podría terminar de enumerar todas las cosas que se pueden compartir, porque creo que todo es susceptible de hacerlo.
Según la RAE compartir significa: 1. tr. Repartir, dividir, distribuir algo en partes; 2. tr. Participar en algo. Creo que son las palabras que, cuando las identificamos en alguna acción, convierte a este mundo en algo mejor.
Internet es un simple medio, una red que interconecta computadores. Pero esta simple red ha permitido que la palabra compartir este presente en la cabeza de muchas personas, de forma conciente o inconciente. Hoy en día existen miles de cibernautas que quieren compartir: fotos, ideas, noticias, etc. La red en general distribuye información, y lo que más me ilusiona, es que lo hace en gran parte de forma gratuita, lo que me lleva pensar que mucha gente esta siendo feliz al desprenderse de algo sin esperar nada a cambio (al menos no de forma directa). Uno de los mejores ejemplos, revolucionario y que quizás mejor representa la cultura libre de acceso al conocimiento: Wikipedia. Claro que muchos de los que dedican su tiempo a compartir, lo hacen con cosas que según las leyes no les “pertenecen”.
Los piratas dedican tiempo y conocimientos, para poner a disposición de personas como ud. o yo, películas, música, libros, etc. Aprovecho de diferenciar a estos idealizados y ejemplares piratas, que al menos desde mi perspectiva, son aquellos que reparten copias ilícitas sin remuneración o ánimo de lucro, de los demás y verdaderos delincuentes, vulgares ladrones motivados por los mismos principios que aquellos que marginan del conocimiento a quienes no tienen el dinero para comprarlo
El actuar desinteresado, me parece que encuentra sus motivación en la convicción de que la cultura, más específicamente, sus manifestaciones concretas no deben ser propiedad de personas determinadas. La privación, producto de la discriminación según parámetros monetarios, en el acceso a las distintas manifestaciones culturales, solo contribuye a crear más desigualdad.
Toda esta introducción para compartir una opinión y una historia; La última viene a continuación:
Cuando salí del salón del chocolate una semana atrás, llevaba en mi mochila una botella de vino y chocolates. Siete días después, durante los cuales constantemente fue probada mi fuerza de voluntad, aún tenía la botella de vino y una barra integra de chocolate. Estaba esperando a dos señoritas simpáticas, bonitas, adeptas al chocolate, pero principalmente al vino, con las cuales iba a compartir mi botín, mientras mirábamos una película.
Partimos dos solamente, algo decepcionado por la falta de la tercera compañera, que felizmente solo tiene problemas de puntualidad, ya que más tarde apareció y, porque no decirlo, de forma bastante oportuna. Me encontró dividiendo, repartiendo, distribuyendo chocolate y vino, lo que fue seguido de papas, bebida y queso. Hasta que llegamos a la película, que unos cibernautas amigos compartieron conmigo, para enriquecer tan entretenida velada.
The Wind That Shakes The Barley: película ambientaba en Irlanda de principio del siglo XX, más precisamente en los años posteriores a la Gran Guerra. Cuenta la historia de un pueblo oprimido que se organiza reaccionando a las injusticias y abusos. Se centra en la historia de dos hermanos Irlandeses que pelean por libertad y justicia, que en su viaje hacia la libertad separan sus caminos, en una película que es altamente emotiva y que busca transmitir una lección, cualquiera que esta sea (digo esto porque podemos diferir en nuestras opiniones). Totalmente recomendable, no se van a aburrir.
No quiero comentar sobre el contenido de la película, pero me encantaría algo de retroalimentación, así que espero que quien la haya visto comente este post, para ver si podemos cosechar buenas ideas, compartiendo.