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Mi Catalina
Diciembre 9, 2007, 9:09 pm
Archivado en: Corazoncito, sobredosis

Llegue al hospital…no sabía donde buscar primero. Solo me pare y mire a través del vidrio que cubría la parte superior de la puerta, la única que había dentro de esa sala de espera, que hacía de frontera con las salas de atención de urgencía. Apareció a los pocos segundos mi mamá, mostraba todo su nerviosismo en la cara, me hizo señas con las manos para que entrara, lo cual no fue dificultado por el muy atento guardia de seguridad que cuidaba el acceso.

Me miraba con los ojos muy abiertos, agitada aún por la sorpresa. Su corazón de madre no le dejaba darse un respiro, calmar sus pensamientos, tampoco sus piernas, ya que no dejaba de caminar de un lado a otro. Por lo mismo, cuando se nos acerco un cortés joven, pidiéndonos que solo uno de nosotros lo acompañara hacia el pabellón en que estaba mi hermana, yo me ofrecí de forma espontánea y ella no se opuso. Caminamos algunos pasos por un pasillo oscuro, sin ningún tipo de iluminación, hasta que en la mitad de este se detiene, estira su brazo mostrándome su mano, en la que tenía tres pulseras metálicas algo dobladas. Yo solamente puse la mía, por reflejo, en donde el dejo las pulseras. Me indico una camilla al final del pasillo, donde yo debía esperar por noticias sobre mi hermana.

Esperaba en la penumbra, al final del pasillo oscuro, junto a las puertas que me separaban de mi hermana y cuyos vidrios dejaban escapar la única luz que había en aquel lugar. No se si en realidad fueron segundos, cortos o largos minutos, solo se que de pronto estaba hablando con una enfermera proveniente del pabellón y que venía de atender a mi hermana. La aborde en cuanto cruzo el umbral, le hice preguntas sobre la condición de la Catita, que minutos antes llego inconsciente a aquel lúgubre hospital. Al parecer lo único que escucho fue sobre el parentesco, ya que la mayoría de las palabras que me dedico, cuando supo quien era yo, fueron recriminaciones acerca del estado de alteración de mi madre al llegar, al parecer le grito a mi interlocutora de ese momento. La mire con extrañeza, después de todo no supe que responder a los llamados de atención en contra de una madre horrorizada de encontrar inconsciente a su hija, que llego a un hospital en el que fue recibida por una enfermera que no supo atender con la suficiente diligencia aquella emergencia, sino hasta escuchar los furibundos llamados de atención de mi madre. No converse más con ella, tampoco escuche sus diagnósticos apresurados sobre mi hermana, no me pareció confiable y solo estaba descalificando a mi madre, cuando yo solo esperaba información sobre mi hermana. Por suerte desapareció cuando mi madre volvió a estar junto a mí.

La Cata ya estaba consciente y la estaban trasladando a una sala más pequeña donde le pondrían oxigeno y esperaríamos el resultado del examen de sangre, que la doctora ordeno. Mujer de pocas palabras y de carácter fuerte que confeso de inmediato. De la manera más resumida que pudo explicarnos, nos dijo que creía que lo más probable era que se tratara de una intoxicación con monóxido de carbono mientras se duchaba; esperaba el resultado del examen para confirmar su diagnostico. Luego de estas breves palabras desapareció, pero me tranquilizo que una persona diligente, sin discursos ni sermones, por fin nos diera información cierta y veraz sobre el estado de Catalina.

Estábamos mi Mamá, Catalina y yo en una pequeña sala. Una pieza de unos dos metros y medio de largo y diría que un metro ochenta centímetros de ancho, en la que apenas entraba la camilla, paredes multicolores, descascaradas por los años y la gente que tatuaba en su superficie nombres y mensajes…en fin, es un hospital publico, supongo que así es como debe ser.

Mi Catalina, esa niña hermosa de la que siempre me acuerdo con un vestido burdeo con flores, una camiseta blanca bajo el, zapatitos oscuros y brillantes, pelo corto, ondulado, rubio y muy brillante, tez blanca, quizás acostumbrada al clima de donde nació y vivió sus primeros años, en extremo sur del país. Aquella mujercita me enamoro, durante sus primeros años eramos inseparables, nunca pude dejar de emocionarme al mirarla y sentir rebalsar de sentimientos mi interior. Pero al parecer la metamorfosis de los años la han ido convirtiendo en aquel bello misterio que son las mujeres, aunque solo tenga once años. Es la única niña de seis hermanos, por lo que espero entiendan mi incapacidad para acercarme, no entiendo nada, soy un idiota…

Y como un idiota me sentí, o siendo preciso, enfrente mi condición de tal. No se, ya no somos tan cercanos, simplemente desapareció la niña de tres años y entro en escena esta otra de once, con la cual no se compartir realmente y que al verla en la camilla, recobrando el conocimiento, sentí nostalgia de los años pretéritos en que era fácil acercarme. Solo ahí descubrí que es la misma niñita de la cual me enamore en cuanto al sostuve por primera vez en la clínica Magallanes y que solo hay que intentarlo, tengo que buscar la forma.

Trataba de hablar, pero creo que ver a mi mamá tan nerviosa, la hacia balbucear y terminar con lágrimas cada frase. Creo que con un par de chistes absurdos conseguí que se riera y pudiera relajarse un poco, quitando la atención de su condición, en la medida de lo posible. Fue en este momento en que reapareció la doctora, pidiendo hablar con el más tranquilo, por lo cual me ofrecí yo. Nos alejamos bastante de la sala, no me dio buena espina, era mucho rodeo para comunicar el resultado del examen.

Su estado era grave, el examen había mostrado que su diagnostico era el correcto, pero además decía que los niveles de monóxido en su sangre eran muy elevados. Si no respondía al tratamiento que le estaban haciendo en esos minutos, era necesario llevarla a una de las dos cámaras hiperbaricas que existen en Santiago, y dejando en claro que probablemente por su gravedad dejaría secuelas en ella este accidente. Como explicar eso a mi madre, si yo no podía asimilarlo bien…el “como” no lo encontré, así que simplemente no le dije sobre su condición, solo había que esperar el resultado del tratamiento que le estaban haciendo.

Cuando después de cuarenta minutos llego el resultado del último examen, mostrando lo efectivo del tratamiento y la mejora de mi hermana, puede respirar tranquilo. Claro que ya no estaba con ella, solo permitían un pariente a la vez y se repartían los turnos mi Papá y Mamá. Me pareció buen momento para contagiar frialdad y tranquilidad a mis hermanos, por lo que decidí ir a su casa a darle las buenas noticias. Constantemente en contacto con mi Mamá por teléfono, me contó que la cambiaban de hospital, se iba desde el Calvo Mackenna a el Padre Hurtado.

Entre que la cambiaban de hospital, y aprovechando que mi Papá buscaba ropa para mi hermana en la casa, me subí al auto para ver a mi hermana. Y verla, fue realmente imposible.

Llegamos al paradero veinticinco de santa Rosa, donde se encontraba este centro de atención médica, al cual ni siquiera pudimos entrar en auto, ya que el estacionamiento casi completamente vacío, era de uso exclusivo de los funcionarios. Tampoco pudimos ver a mi hermana (en ese momento estaban la mayoría de mis primos, tías y amigos de la famila), la entrada era custodiada por los peor educados guardias y la más temible, grande y amenazadora recepcionista, que cuidaba celosamente las visitas que ingresaban. Solo mis padres calificaron para ver a mi hermana.

Cuando cerca de las nueve de la noche salieron, nos contaron que el medico que la trato, vio una maravillosa evolución en la condición de la Catita, por lo que seguramente seria dada de alta al día siguiente. Pero no pudo dejar de acotar que los exámenes mostraban una presencia de alrededor de 54% de CO en su sangre, y tuvo mucha suerte de no morir, como el lo había visto muchas veces antes. Comentario que cada vez que lo oigo, me pone demasiado incomodo, prefiero ni pensar en aquello. Eso solo era una posibilidad; lo cierto es que hoy ya estaba de vuelta en su casa la Cata, con la que estuve harto rato abrazado en un sillón, tratando de idear la forma de acercarme a ella. No quiero que se me escape de nuevo.



Primer Amor
Noviembre 20, 2007, 12:13 pm
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Cien pesos te convertían en un acaudalado. Pero aunque fuera una fortuna, había que gastarla. Impaciente, como si se tratara de una fuerza irresistible, corría al negocio, compraba dulces de un peso, de solo $1!

Era una gama amplia, yo prefería aquellos con chocolate; pelotitas cubiertas de chocolate o simplemente chocolate, sin nada más. El último era mi favorito: Unos pequeños trozos de variadas formas: algunas veces eran hexagonales, otras redondas, pero generalmente rectangulares. Aunque más bien parecían trapecios con las puntas curvas y con surcos en la parte superior. Pensar hoy en ellos como “chocolate”, es ser algo presuntuosos en cuanto a sus cualidades. Creo que más bien era una masa saborizada, pretendiendo emular al chocolate (digo masa, porque podía aplastarlos, juntar muchos y darle forma…probablemente una practica no muy higiénica, sobre todo si las manos son de un artesano de entre siete y diez años).

Han pasado muchos años, muchas historias, y con lo recorrido, he conocido el verdadero sabor del exquisito producto del cacao. He descubierto que es todo un universo: grandes, chicos, negros, cafés, rellenos, cubiertos, suntuosos, modestos, amargos, dulces, etc. Imposible probarlos todos, infinitas combinaciones, para todos los gustos.

Como consumidor, o mas bien adicto al chocolate, cuido de mis inversiones y ya no soy tan desprendido con el dinero, sino que discrimino respecto de que chocolate voy a comprar, al menos si el presupuesto lo permite. Si tuviera que elegir que chocolate es mi preferido, sin ninguna duda tendría que decir que es el amargo; alta concentración de cacao, poca leche y el azúcar ni siquiera se siente. Si además puedo elegir su procedencia, este tendría que ser artesanal, con la menos cantidad de aditivos posibles.

Pensar que un pequeño trozo de algo, que muy probablemente ni siquiera tenía cacao, sumamente básico, fue por mucho tiempo suficiente para enamorarme… Traigo tantos recuerdos a colación, porque recientemente encontré uno de esos chocolates. Fue mi primer amor, de aquellos con surcos en la parte superior. Yo no necesitaba más que aquel pequeño y bello trozo para ser feliz.

Fue una especie de coqueteo, cuando la vi. Expuesta en el mesón de aquel negocio, solamente la mire. Todos los recuerdos de mi infancia se agruparon, detuvieron el tiempo por algunos instantes. Mi curiosidad por reencontrar todos aquellos sentimientos pretéritos, me dio fuerza para acercarme y probar nuevamente aquel ya casi olvidado sabor. Obviamente fue una desilusión, lo menos que puedo decir es que me aburrió.

Quizás contribuyo con mi desilusión, un encuentro que tuve ese mismo día. A la tarde, por simple azar, pude probar del chocolate que hoy me cautiva; aunque solo fue un pequeño trozo, probar aquel artesanal chocolate amargo, su alternativo sabor, diferente a la mayoría que abunda, fue simplemente delicioso. Y como dije, contribuyo a desmitificar mis iconos de la niñez. Solo era un bello recuerdo, en la actualidad no es suficiente.



¿Yo?
Noviembre 13, 2007, 9:27 pm
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Estaba en la interminable fila de la caja “express” de una conocida cadena de supermercados, con cara de nada, provocada por la excitación de avanzar 10 centímetros por minuto, cuando Pereira aparece por uno de los pasillos cercanos, sonriente y caminando algo acelerado.

“Parece que vi a la Francisca! vamos a ver.”- Sentencio mi amigo. Fue suficiente estímulo para sacarme de mi letárgica espera, para seguirlo hasta donde el creyó reconocer a una amiga de hace muchos años.

Vestida completamente de negro, detrás de un mesón, concentrada en las hamburguesas que tenía en la parrilla eléctrica; como habrán adivinado, gracias a su agudo intelecto, la señorita estaba trabajando de promotora. Y la verdad, mientras caminábamos y veía su perfil, sinceramente pensé que Pereira se había equivocado. No la reconocí inmediatamente, pero tengo que justificar mi error argumentando que pasaron más de 6 años, probablemente más de 7, desde la última vez que la vi. Parado frente a ella, comprobando mi error, reconocí a la Fran.

Mi amigo, con bastante personalidad, se apresuro a llamarla por su nombre y luego saludarla. Por este lado, permanecí callado los primeros segundos, mirando quizás con que cara. Ella no me reconoció en un primer momento; paso alrededor de un minuto y yo seguía parado sin decir nada, hasta que atine a decir “¿Parece que no te acuerdas de mi?”, a lo que respondió con un “¿Nico?”. Solo asentí con la cabeza y por fin nos saludamos. Ciertamente he cambiado bastante; no hay mucha discusión en cuanto a lo físico, pero en cuanto a mis ideas y sentimientos, no se cuan diferente soy.

Aquel fortuito y muy agradable encuentro, hizo que mirara, o mejor, recordará a ese joven de 15 o 16 años, que fue reemplazado por este chascón de 23. Aunque…siendo sincero, era bastante chascón por esos tiempos, nunca he tenido mucho control sobre mi cabello, así que en eso no he cambiado, pero… ¿y todo lo demás?

Puedo asegurarles que si piensan en que estaban hace siete años, por que cosas se preocupaban, que hacían con el tiempo para entretenerse, que música escuchaban o simplemente recuerdan situaciones, lo harán con una sonrisa grande en el rostro. Yo al menos, lo hago mientras me acuerdo de cuales eran mis proyecciones para los años venideros,mis ambiciones; o cuando pienso en mis amigos y la cantidad de cosas divertidas que hacíamos, porque eso era en gran parte a lo que nos dedicábamos.

Y aunque parece que todo ha cambiado, no siento que sea tan así. Ya no ando en bicicleta para todos lados, pero eso cambió hace un par de meses solamente, cuando pinché por tercera vez consecutiva la rueda. Ahora no hay estímulo para arreglarla, ya que ando motorizado; Ya no salgo del colegio para juntarme con mis amigos, el colegio se término, como también la universidad (casi se término por completo la U, pero aún quedan algunas cosas pendientes). ¿Los amigos? los de hoy son conocidos de esos tiempos e incluso de bastante más atrás, pero por el azar o las decisiones de cada uno, han cambiado las configuraciones en cuanto a cercanía; veo algunos más que otros. Creo que fuera de mis primos, con los que somos más bien hermanos y no me imagino lejano a ellos, el único amigo que se mantiene cercano desde esos años, pese a la distancia (ya que está en Italia), es Felipe, que disculpando la expresión, mariconea casi todos los días por msn conmigo, sacándome pica sobre todo lo bello de Torino, poniendo especial énfasis en la variedad de señoritas provenientes de toda Europa, que según él se caracterizan por ser más abiertas y menos presuntuosas que las nacionales.

En fin, han pasado varios días desde que vi a la aún muy bonita Francisca, con la que no hable mucho, así que no se casi nada de lo que han sido los años para ella, salvo que tiene la misma sonrisa que antes y se ve más “adulta”, por decirlo de alguna forma. Ah! decía que han pasado varios días desde el encuentro y aún pienso en cuanto han influido todos los inviernos, primaveras, veranos y otoños…

Recuerda como eras por esos años, entre los 15 y 16, creo son los que en muchos aspectos definieron quien eres hoy en día o al menos, durante ellos, pensabas en lo que estas haciendo ahora. Te aseguro que te vas a llenar de nostalgia y de risas.



Al fin
Octubre 30, 2007, 9:28 pm
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Reluciente día, bello martes, como nuca luce el verde en mi ventana, aun los rayos del poderoso astro son amables. Tan espectacular el día, que hasta me bañe. Eran cerca de las 11:07 de la mañana cuando alegremente estaba cruzando el portón del condominio; Eran las 11:08 cuando estaba detenido, luego que el dedo inquisidor del risueño carabinero me apunto, atravesando e hiriendo de muerte a mi seguridad de motociclista, dejando de gravedad a mi integridad, ya que por casi una semana no me subí a la moto de mis amores, aterrado, perseguido por el fantasma de las detenciones.

Una bonita citación al juzgado de policía local, además del secuestro de mi licencia de conducir, fueron las consecuencias de mi infracción. ¿La falta? Manejar una motocicleta sin la licencia adecuada, la cual sería una clase C. ¿Solución? Caminar cerca de dos horas (mi bicicleta esta mala hace algún tiempo y no me gusta andar en micro…), y tener que pagar ¾ de UTM.

Aunque no me crean, cuando me detuvo aquel dedo policial, yo iba a los servicios públicos de Ñuñoa a iniciar los trámites para sacar la licencia que necesitaba para ser un conductor responsable, completando todos los requisitos legales que permitieran una conducción conforme a la ley. Son cosas que pasan, no creo que hubiera podido cumplir todos los tramites sin infringir la ley, es bastante difícil, supone varias cosas poco probables, como a una persona dispuesta a acompañarme en la moto, que tuviera la licencia adecuada, en pleno día de semana y en horario de trabajo; no creo que nadie me quiera tanto como para preferir mi licencia por sobre su trabajo, fuera de que no conozco a muchas personas que anden en moto.

En fin, el viernes de la misma semana, complete con 35 aciertos la prueba escrita, mi motricidad aún funciona y mi vista fue la única que necesito de ayuda: Debo conducir con lentes. Salí contento, con hora para el lunes de la próxima semana (ayer, 29) a las 15:00, cuando debería rendir el examen práctico.

10 minutos antes de la hora estipulada, yo estaba en el tercer piso del edificio de servicios públicos de Ñuñoa, esperando impacientemente la hora en que debía rendir la última prueba. Eramos 4 los que la dabamos, al menos en moto. Fui el segundo en llegar, y por lo mismo, el segundo en ser examinado. Zig zag, dar una vuelta dentro del estacionamiento, velocidad de reacción al frenar, pruebas que si bien cumplen su cometido, humildemente no fueron una barrera para que yo pudiera conseguir la licencia que hoy me entregaron. Que alivio!

La verdadera prueba de ese día, fue salir de mi departamento. La angustia, la seguridad como conductor sin licencia había desaparecido, me perseguían demonios que me llevaban a pensar una y otra vez que camino elegir, ya que el miedo a ser detenido nuevamente y no poder sacar licencia era muy fuerte en esos momentos. Me sobrepuse y llegue a destino. Solo cuando recibí el papel recién plastificado, aún caliente por la maquina, con la firma del director del transito, pude respirar tranquilo y reconstruir algo de mi integridad, ganar nuevamente seguridad.

Cuando comente mi mala experiencia, completamente consciente que el infractor soy yo y el carabinero solo hizo su trabajo, llegaron hasta mis oídos algunas versiones de porque solo estaban deteniendo a motociclistas por estos días: Estaban revisando que las motos tuvieran ambas patentes para no evadir el cobro por uso, o sanción si corresponde, al transitar por las autopistas urbanas. No se si esta explicación sea la correcta, pero no puede evitar sentirme algo decepcionado. Primero, porque con un pensamiento algo egocentrista (para variar) pensé que debido al explosivo aumento en la venta de motocicletas, estaban resguardando a la comunidad y a los propios conductores, asegurándose que de acuerdo a un estándar de evaluación fueran conductores capacitados, certificado por una licencia clase C; Segundo, sin tanto fundamento como el anterior, no podía dejar en pensar en mi mala fortuna, ya que me detuvieron casi en la puerta de mi casa!; Tercero, y final, cuando escuche que el motivo por el cual salieron fue el resguardar los intereses económicos, legítimos por cierto, de las concesionarias, me hizo pensar que la seguridad de las personas no es tan importante, no para movilizar a los carabineros al menos, solo se consigue cuando las ganancias de un actor económico importante se ven afectadas. Quien tomo la decisión de enviar a fiscalizar a aquellos agentes de la ley, no pensó en la comunidad.

Claro esta, que esto son solo suposiciones. Es fácil pensar mal, cuando el risueño carabinero reviso mis patentes, poniendo especial atención en la delantera, no lo sospeche. Puede que realmente no sea nada.



Off Limits
Octubre 17, 2007, 7:41 pm
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No puedo dejar de reír; me da un poco de vergüenza, pero inmediatamente se asoma una sonrisa, opacando cualquier sentimiento de culpa. Quizás es difícil de entender, pero cuando eres tan tímido como yo, el bailar toda la noche o mostrase extrovertido, un poco “haciendo el loco”, desinhibirse más precisamente, es algo que no me he permitido muchas veces, menos aún son las que he logrado sobreponerme de todas las aprehensiones y simplemente disfrutar. Pero en el cumpleaños de mi Hermano y Pereira, pude pasar sobre toda consideración recriminatoria, por decirlo del alguna forma.

Parece que a veces no nos permitimos gozar de una forma diferente, saliendo de los cánones auto impuestos claro esta. Para mí, bailar es salirme de los cánones; bailar toda la noche, resulta aún más extremo. Claro que últimamente mi política ha sido salir de los parámetros, de los míos al menos, siendo los más difíciles, ya que de cierta forma desconozco gran parte de lo que he sido mucho tiempo.

Pero, ¿Reflejo realmente mi esencia? Creo que la respuesta a la interrogante, negativa en este caso, es la que me motiva a cambiar, buscar formas diferentes de mi. Y creo que por fin he encontrado lo que me faltaba para estar completo. Mi media naranja, compañera incondicional; bellísima, curvas sensuales y cintura de avispa, con un estilo clásico, que provoca fascinación al verla. Me enamore de mi Vespa!

Debo a mi padre tan hermoso regalo.

¿Esto significa que soy materialista? Si; ¿Significa que no tengo mucha suerte con las niñas, como para buscar complemento en una persona? Ciertamente. Pero hoy en día, me siento tan agradecido de lo que tengo, asumiendo completamente lo superficial que esto puede resultar, que puedo decir que estoy feliz.

He inventado razones para salir a pasear en ella, pero solo hoy conseguí que fuera completamente gratificante. Es genial salir con una muy bonita e inteligente chiquilla, y creo que esto alcanza otro nivel cuando vas sobre una vespa. Voy a ser nuevamente superficial, sin remordimiento y sin querer hacer una apología de ello; Pero cuando has paseado solo con “amigos”, el subir a una tan bella mujer como amiga, ayuda a que te vean con menos prejuicios, además de ganar mucho en cuanto a estilo.

Fue en este mágico día, cuando conseguí la mayor gratificación de mi pareja (la vespa), obtuve una especie de piropo, que ninguna mujer se ha atrevido (me gustaría pensar) o quizás nunca ha imaginado dedicarme. Cuando volvíamos al lugar donde la dejamos estacionada, luego de una entretenida tarde, encontré una sorpresa dentro del casco; Sacando la cadena que lo afirmaba a la moto, vi una muy bonita tarjeta de presentación, del gerente de marketing de una conocida marca de accesorios para autos y motos.

El encontrar es lo único cierto, no hubo mas contacto ni mensajes, pero creo que es bastante elocuente. Alguien comparte mi apreciación y vio algo especial aquella motocicleta, lo que produjo una profunda satisfacción dentro de mi (y lo sé! estoy siendo nuevamente superficial, pero no quiero evitarlo). Si alguna vez una mujer se hubiera atrevido a darme su teléfono y decirme “llámame”, nada más que eso, aunque no fuera más que una ilusión o un impulso no contenido, el reflejo de una tendencia a experimentar algo diferente, saliendo de los parámetros normales, dejando los prejuicios de lado y atreviéndose a un cambio… Pero no fue nada de eso y debo conformarme con que mi moto sea lo suficientemente atractiva para provocar un impulso en alguna persona.

Claro que hasta estas pequeñas satisfacciones pueden verse opacadas por palabras mal intencionadas; mi ya no tan buena amiga dijo “Debe haber pensado que era la moto de una niña” (risas).

Vespa



Cumpleaños
Octubre 15, 2007, 8:25 pm
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5 minutos desde Simón Bolívar con Ossa hasta el paradero 14 de la Florida. La alta velocidad, sumado a la excelente autopista, fueron los factores que permitieron recoger las llaves del local de mi papá, ir a dejarlo a su casa y luego llegar a Bustamante con Irarrázaval en 30 minutos.

Estaba algo impaciente mi hermano, Benjamín; celebraba su cumpleaños, eran las 10:35 y no tenía nada listo, además el caballero es, por decirlo de alguna forma, un tanto arrebatado y andaba como una nena, algo nerviosa, lo que hizo que todo su carácter se potenciara. Nada que con golpes no se pudiera solucionar (en realidad, un par de palabras amables menguaron su histerismo).

Estaba casi toda mi familia, la cual es muy numerosa, trabajando rápidamente para tener todo listo, lo que efectivamente se consiguió.

11:30, más o menos, llegan las primeras personas; Ortego con Marcela. A los pocos minutos, se asoma por la mitad del ventanal que dejaba ver la única cortina que estaba levantada, una señorita, con llamativos aros, algo cohibida al principio y que venía con algo de hambre, por lo que luego la acompañe a comer un completo; era la Ani. Aún no llegaban los demás, ni el segundo festejado: Pereira.

Mientras comía su “italiano”, en un pequeñito pub que estaba cerca, lleno de gente “diferente”, me mostró sus aros, los cuales acerco para que pudiera examinarlos con más detenimiento y, para mi sorpresa, el izquierdo estaba hecho con una tapa aplastada de cerveza, que fue transformada en zarcillo por un joven artesano de 12 años, quien desplegando esas mismas habilidades, hizo el de la oreja derecha con alambres de diferentes colores, produciendo un muy original efecto. Esos aretes son únicos, algo extraños, pero únicos. Ahí estaba yo, entre góticos, un punky y una señorita con un aro de tapa de cerveza y otro de cable.

10 minutos para las 12, cuando volvimos, el local estaba transformado; lleno de gente, rápidamente poniéndose a tono con la ocasión festiva y solo fueron 20 minutos los que estuvimos fuera. Viendo a tanta gente en tal disposición, no me quedo alternativa que seguir a la masa y disfrutar de las bebidas espiritosas que los demás ya estaban tomando.

Puedo decir, sin exagerar, que desde la media noche en adelante baile como muy pocas veces lo había hecho, y con esto no quiero decir que estaba en estado de intemperancia alcohólica, aunque no dejaría de ser cierto. Me refiero a que como siempre estaba algo bebido, pero baile tanto como pocas veces. Merengue, cumbia, y terminamos bailando los Fabulosos Cadillacs, all night long, literalmente, porque cuando nos fuimos ya amanecía.

Fue una noche llena de risas, cosas extrañamente simpáticas, chiquillas y chiquillos comportándose como tales, solo que la mayoría están o estamos algo crecidos. Resulto una especial sinergia, que hace años no se daba entre nosotros, todos querían pasarla bien y así fue.

Dentro de las cosas más entretenidas, puedo nombrar cuando rompieron la torta con la cara, Pereira primero y luego el Benjamín, ya que lo quedo de ella era incomestible; cuando comenzaron los discursos, después de algunas copas, había que hacer referencia por lo menos a cinco personas, ya que todos ellos eran hijos de amores de verano y nacieron casi en días corridos, por lo que la fiesta era para más que dos personas. Tengo que decir que debido al mal estado del terreno, mis constantes saltos, mal equilibrio y el ineludible llamado de la gravedad, dí con mi humanidad completa sobre el frío suelo del pub, pero no faltaron las manos amigas que espontáneamente, junto con las igual de espontáneas risas, me recogieron y ayudaron a sobreponerme del accidentado estado. Así también, hubieron muchos juegos, digno de jóvenes de enseñanza media (claro que de los tiempos en que nosotros cursábamos esta, ya que no fue nada parecido a “wena naty”).

Muy contento, a las 7:15 a.m. aproximadamente, estaba entrando en mi departamento, aun riendo por lo bien que la pase, fue simplemente genial.



Gran Final de Torneo Interuniversitario de Debate: U. de Chile v/s U. Central
Agosto 28, 2007, 1:37 am
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El ir acompañado por una persona que parece candidatearse espontánea y permanentemente, que conversa con cada individuo que se encuentra, sumado a su particular personalidad carente de vergüenza, convierte un viaje de quince minutos, en uno de media hora. Aun así, hay que reconocer que tiene sus ventajas. Justo cuando llegamos, un grupo de alumnos de nuestra universidad (la Central), estaba subiéndose al ascensor y al ver a este popular amigo, nos esperaron.

Entramos al centro cultural palacio La Moneda por el estacionamiento y luego bajamos hasta la cineteca nacional, que era el escenario para la final de la 7ª versión del Torneo interuniversitario de debate, organizado por la COBA (Corporación Cultural de lo Barnechea). El tema “Puede evitarse el calentamiento global”, los finalistas: U. Central y U. de Chile.

Fueron dos razones por las que fui: primero, una súper buena amiga, Susana Machuca, participaba en el debate, única mujer del equipo de la universidad central; segundo, otros tres de los integrantes del equipo fueron mi competencia en la final del torneo interno de debate (de la U. Central), con los que según el acuerdo unánime de mis compañeros participantes en la ocasión, perdimos injustamente (uds. Juzgaran la idoneidad que teníamos para calificar de esta forma nuestra derrota).

Llegamos al piso en que esta la cineteca, no se veían muchas personas y pasamos directamente a la sala de proyección. La primera impresión: mucha gente; La segunda impresión: si, mucha gente. La sala estaba llena, no quedaban asientos disponibles, solo los peldaños, que parecían acogedores e incondicionales, pero la verdad es que, para mi al menos, no fue así, ya que cuando la sala efectivamente se repleto, no me quedo mas alternativa que ver todo el debate de pie.

La información oficial era que a las 7 de la tarde comenzaba la contienda. La impuntualidad de los jurados y los asistentes “Premium”, retraso el inicio hasta pasadas las 8. Fue realmente curioso ver el poder de convocatoria que tiene la COBA, ya que fuera del jurado de personalidades, los asistentes eran dignos de ser recordados, sin ir mas lejos estaba el mismísimo Moreira, Garin (pelo negro, bigote blanco), “Cote” Evans según me soplaron y muchas otras personalidades del mundo de la derecha. Fue raro verlos con ocasión a una actividad que fomenta la tolerancia e intercambio de ideas… en fin.

Luego de dejar claro que la organización no estaba preparaba para tan exitosa convocatoria y después de llamados emotivos de la ultra cuica organizadora, exhortando al joven público a dar el asiento a distinguidos personajes como la Maria Luisa o la “peluca” no se cuanto, desgarradora muestra de solidaridad hacia sus invalidas amigas que tuvo un calido recibimiento de pifias y bromas, entraron los honorables miembros del extenso jurado.

Aquí va lo nómina completa: Raúl Alcaíno, Pamela Camus, Pablo Dittborn, Marta Ehlers, Patricio Fernández, Rafael Guilisasti, Maria Eugenia Hirmas, Jürgen Paulmann, Alvaro Portugal, Nivia Palma, Alejandra Serrano, Paulina Urrutia, Cristián Zegers.

Eran muchos y su diversidad de cierta forma era una garantía de imparcialidad. Baste con decir que estaban sentados en la misma mesa el director de The Clinic (Patricio Fernandez) y el del Mercurio (Cristián Zegers).

Mención especial se merece Don Hernán Precht, moredador del debate, que con su simpatía pudo dominar a la multitud y sacar risas, logrando calmar de alguna forma a la parte mas conflictiva y, porque no decirlo, con menor educación del auditorio, un grupo de estudiantes de la universidad central, que liderados por el eslabón perdido de la evolución, amenazaba con dejar en vergüenza a la mayoría decente que fue a apoyar al equipo de nuestra universidad.

Ahora, el debate. El tema era “puede evitarse el calentamiento global”. La universidad de Chile defendía la posición de que era posible y la U. Central de que no, posiciones decididas por sorteos. Solo voy referirme a aquellos participantes que creo que marcaron la diferencia desde mi perspectiva.

Respecto a los de la Universidad de Chile, mi visión es claramente parcial. Creo que solo dos integrantes de su equipo tuvieron participaciones destacadas y que por problemas de memoria no voy a poder individualizar claramente. Eran dos estudiantes de derecho, un hombre y una mujer, que por la claridad, coherencia y presición de su mensaje, no dejaron dudas sobre porque la universidad de Chile llego a la final. De los demás integrantes, puedo decir que tuvieron una participación de regular a mediocre, reflejando claramente que iban con libretos memorizados, de forma que no pudieron enriquecer la discusión.

Ahora, guiado un poco por mi corazoncito centralino (y como alguna vez participe en debate), voy a hablar un poco más en extenso del equipo de la UCEN.

Abrió la argumentación Mahatma Duran, que se gana un puesto en este post por la notable mejora en su presentación, desde la vez que competimos en la Universidad. Fuera de esa mención especial, hay que darle los créditos de la excelente presentación a tres personas: Pablo Zenteno, Sergio González y Susana “Sussy” Machuca.

Pablo, con intervenciones interrogando a su contratarte, así como también en la exposición de argumentos, mostró la sobriedad necesaria para la ocasión y paso de ser un “gritón” (impresión que me dejo cuando competimos) a un excelente expositor, poniendo los énfasis donde realmente correspondían. Sergio, primera vez que lo veía participar, mostró habilidades superiores en el manejo de la situación, excelente expresión oral como física, que le valió el premio de mejor orador. Finalmente Susana, una rosa entre tanto gris de la audiencia, con un estilo cercano y ataques encubiertos entre tanta dulzura, demostró que con todo el tiempo que lleva debatiendo ha conseguido un estilo único.

De todo lo expuesto se deduce fácilmente quienes fueron los mejores para mi: El equipo de la central.

Pero mi opinión no fue compartida por el jurado, quien decidió que los ganadores de la 7ª versión del torneo interuniversitario de debate fue el equipo de la universidad de Chile. Tengo que reconocer que estoy dolido y llegue a pensar que aún el peso de la tradición es mayor al del esfuerzo y excelente trabajo que demostró un grupo de jóvenes de una simple universidad privada.